15 ene. 2018

¿Qué es el mantra? - Swami Sivananda Radha




Un mantra es una combinación de sílabas sagradas que forma un núcleo de energía espiritual. Dicho núcleo hace las funciones de un imán, siendo como una lente que enfoca las vibraciones espirituales. Según los Upanishads, las antiguas escrituras de la India, la morada original del mantra era Parma Akasha, el éter primordial, el sustrato eterno e inmutable del universo a partir del cúal, y mediante la expresión del sonido primordial Vach, fue creado el propio universo. En el Evangelio de San Juan encontramos un relato similar: "Al principio era la Palabra...". Los mantras existían dentro de este éter y los antiguos rishis o videntes los percibieron directamente, traduciéndolos a una serie de palabras audibles con cierto ritmo y melodía. 



El mantra no es una oración. La oración está compuesta por palabras de súplica elegidas por un aspirante espiritual, mientras que el mantra es una combinación precisa de palabras y sonidos: la encarnación de un forma de conciencia particular o Sakti.



En sánscrito, la raíz man de la palabra mantra significa «pensar», y la sílaba tra procede de trai, que significa «proteger o liberar de la atadura del samsara del mundo fenoménico». Por tanto, mantra significa «el pensamiento que libera y protege». Pero en un mantra hay muchos niveles de significado que para ser realmente comprendidos deben ser experimentados. La explicación intelectual solo abarca una parte muy pequeña de su significado.




El canto o recitación de mantras activa y acelera la fuerza espiritual creativa, y fomenta la armonía en todas las partes del ser humano. El devoto se va convirtiendo gradualmente en un centro viviente de vibración espiritual, sintonizado a su vez con algún otro centro de vibración mucho más poderoso. Es posible apropiarse de esta energía y dirigirla para beneficio de quien la usa y de otras personas.





Cada mantra tiene seis aspectos: un rishi o vidente, una raga o melodía, el Devata o deidad presidente, un bija o sonido raíz, la Sakti o poder y un kilaka o pilar.





A través de su percepción intuitiva los rishis se abrieron a la revelación de los mantras, y fueron capaces de reconocer su eficacia como canales para el flujo de la gracia, el conocimiento y el poder de lo Divino. Estos antiguos videntes comprendieron que sus poderes debían ser usados al servicio de otros, como guías para la humanidad.





Los mantras eran transmitidos de generación en generación, de gurú a discípulo, y en este proceso su poder iba aumentando enormemente. La repetición de los mantras billones de veces, a cargo de incontables devotos y a lo largo de los siglos, ha producido un vasto depósito de poder que incrementa su potencial espiritual inherente.





La raga es comparable a la línea de la melodía occidental: un sonido, o secuencia de sonidos simples, sin armonía. Cuando se canta un mantra, es especialmente importante no cambiar la raga y su clave, porque las vibraciones en las que se basa el sonido son parte integral del mantra. Toda la música india está basada en el entendimiento de que cada sonido tiene dos aspectos: la expresión audible y la esencia sutil del sonido, que transporta el significado y surge del Espíritu eterno. A esta esencia se le llama Sabda o Vach. Cuando la palabra pronunciada se hace sonar perfectamente dentro y fuera, se hace contacto con este poder,que se manifiesta como una imagen.




Hay cierto poder en cada palabra, incluso a nivel humano: nuestro nombre tiene un significado especial, y la manera de pronunciarlo puede transmitir numerosos mensajes. Distintos tonos hacen que las distintas vibraciones afecten a la respuesta corporal y también a la respuesta emocional. La práctica del Mantra yoga durante largos períodos de tiempo hace que seamos conscientes de sonidos que crean imágenes y que algunas imágenes tienen un sonido inherente.




En su libro Japa Yoga, Swami Sivananda dice que los sonidos son vibraciones que dan lugar a formas definidas. El canto repetido del nombre del Señor construye gradualmente la forma o la manifestación especial de la deidad adorada (el Devata) y actúa como foco para concentrar esta influencia, que después penetra en el devoto y se convierte en su centro de conciencia.




El Devata es la deidad que preside el mantra, el poder informante, un aspecto muy personal de Dios; es la sabiduría procedente de una fuente superior y es como un rayo de luz solar, un rayo separado al que se le da un nombre para que el discípulo pueda desarrollar una relación personal con Dios y adorar un aspecto de lo divino que puede entender. O puede compararse con una faceta de un diamante que representa la Inteligencia Cósmica. Un diamante multifacético reflejará muchos rayos de luz al mismo tiempo, pero un rayo particular atraerá especialmente al individuo cuando comienza a avanzar por el camino espiritual.




Al principio Dios es demasiado imponente para que la mente humana lo entienda, y solo más adelante la Energía Divina puede percibirse en su forma pura, de modo que la mente humana tiene que establecer un vínculo con algún aspecto personal, como Krishna o Siva en las religiones hindúes, o Jesús o María en el cristianismo. Los adultos que aún son niños espirituales tienen que tener un concepto personal de Dios hasta que puedan ver la Energía Divina en su forma pura.



Los mantras Om Krishna Guru y Hari Om están asociados con Krishna; Om Namah Sivaya con Siva; Avé Maria con María; y Om Tam con la Madre Divina. Si piensas en los millones de personas que a lo largo de los siglos han cantado el nombre de Krishna o Siva en India, o de todos los cristianos a lo largo de los siglos que han repetido el nombre de Jesús, puedes ver que esta repetición constante genera una tremenda reserva de poder. El poder de sus logros está presente en la energía combinada del mantra. La persona verdaderamente devota que canta el nombre de un aspecto particular de lo Divino acabará conectando con ese poder del Devata.


Una gota de agua puede conseguir muy poco, pero cientos de millones de gotas pueden cortar la roca o, en cierto sentido, cambiar la faz de la Tierra.


Cada mantra tiene un bija o semilla. Es la esencia del mantra y le da su poder especial, su poder autogenerador. Tal como dentro de la semilla está escondido el árbol, la energía del mantra es la semilla de la que crecerá un precioso ser espiritual. Si fueras a cantar con regularidad ahora y después abandonaras la práctica y transcurridos unos veinte años te encontraras en alguna crisis, el mantra podría venir automáticamente a tus labios, y continuarías repitiéndolo como si nunca lo hubieras dejado. Esto es un ejemplo de su poder autogenerador.


Si piensas en Sabda, el sonido primal, el sonido nuclear, el Om del que todas las cosas son creadas, y bija, la semilla y el poder autogenerador del mantra, verás que mediante el canto constante y correcto del mantra se te ayuda a liberar mas energía en tus cuerpos físico, emocional, mental y espiritual. Este incremento de la energia espiritual también te ayuda a entrar en contacto con lo Divino dentro de ti, con tu verdadero Ser, con tu Yo Superior.



Al principio el kilaka o pilar es la fuerza impulsora, la persistencia o poder de voluntad que el discípulo necesita para seguir cantando el mantra. Pero cuando el poder del mantra empieza a realizar un movimiento autogenerado «como una rueda voladora», el kilaka se convierte en un hilo muy fino que une al discípulo con el mantra, con el poder del mantra, con el gurú y con la deidad, hasta que todos se hacen uno.


El poder, la conciencia dentro del mantra, es Sakti, la Madre Divina, la Diosa de la Palabra Hablada. El aspecto masculino de Dios es energia en estado de equilibrio; el aspecto femenino es energía dinámica que se manifiesta como creación. Solo hay una energia en todas las cosas creadas. En el mantra esa energia está presente en su forma pura. La potencia del mantra se libera a través de la repetición hasta que el individuo llega finalmente a su Devata y se produce una experiencia espiritual.


Mediante el recuerdo o el pensamiento del mantra, uno se protege del impacto de maya, el mundo ilusorio. A través de la repetición de estas palabras de poder se alcanza el objetivo del Mantra Yoga, que es, como en el caso de todos los yogas, la unidad de la conciencia individual con la Conciencia Cósmica. 


El mantra es la canción de una estrella...
Y te transportará a la estrella.


Fuente:MANTRAS, LA PRÁCTICA DEL MANTRA YOGA,  Swami Sivananda Radha.



13 ene. 2018

Tareas y Compromisos: Análisis de Yoga Sutras 1.19 - 1.22


Yoga Sutras Capítulo 1

Concentración: Samadhi Pada (libro I)


Por Swami Jnaneshvara Bharati


Concentración: El Capítulo 1 de los Yoga Sutras se titula Samadhi Pada, que significa Capítulo sobre la Concentración. En éste se describe el yoga, la observación de las cinco clases de pensamientos, cómo decolorar los pensamientos, los principios inseparables de la práctica y el no-apego, las etapas de la concentración, las tareas y el compromiso, los obstáculos y las soluciones, y los medios para estabilizar la mente, además de sus resultados.


Los 51 sutras del Capítulo se han dividido en 9 secciones:


    Tareas y compromisos (Yoga Sutras 1.19 -1.22)

      Dos clases de aspirantes

      En los sutras 1.19 y 1.20 se describen dos clases de aspirantes, capaces de lograr las metas del Yoga.

      1) Avanzados: Los primeros son aquellos que han hecho un tremendo esfuerzo en vidas previas, para quienes acceder a samadhi es fácil (1.19).

      2) Otros: La mayoría es del segundo tipo, que requiere seguir cinco tipos de tareas y compromisos (1.20).


      Cinco actitudes y metas esenciales

      Las cinco tareas a cultivar (1.20) son:

      1.- Shraddha: Desarrollar la fe en cuanto a estarse dirigiendo en la dirección correcta.
      2.- Virya: Dedicar la energía necesaria para llevarlo a cabo.
      3.- Smriti: Cultivar el recordar y el estar alerta.
      4.- Samadhi: Buscar los estados de samadhi.
      5.- Prajna: Búsqueda de la sabiduría más elevada.


      Elegir el propio nivel de práctica

      En los sutras 1.21 y 1.22 se describen nueve niveles de práctica y compromiso, además de tres divisiones adicionales para quienes realizan una práctica intensa. Elige uno de los nueves niveles de práctica. Todos pueden progresar y tener la experiencia directa, y es muy útil estar consciente de dónde te encuentras en la práctica, dado que esto puede generar una gran libertad (1.21 y 1.22).


      SUTRA 1.19 

      bhava pratyayah videha prakriti layanam

      Algunos que ya han accedido a niveles superiores (videhas) o conocen la naturaleza no manifiesta (prakritilayas) son impulsados a nacer en este mundo debido a sus impresiones latentes remanentes de ignorancia, y alcanzan estos estados de samadhi de modo natural.


      VOCABULARIO

      bhava = existencia objetiva, convertirse en, llegar a ser

      pratyayah = causa, principio cognitivo, contenido de la mente, cognición

      videha = sin cuerpo, desencarnado

      prakriti = causa creativa, la causa material más sutil, naturaleza

      layanam = disuelto, fusionado, combinado


      Los videhas son aquellos desencarnados que han alcanzado niveles elevados y los prakritilayas son quienes se han fusionado con prakriti, que es la esencia material de mayor sutileza del universo. Si bien, éste pareciera un estado avanzado, fundirse en prakriti es un desvío, por así decir. No se tiene la experiencia de la consciencia pura sino sólo de prakriti no manifestada. Fusionarse con prakriti no es la meta del Yoga.

      Vemos que este sutra sigue a los sutras 1.17, 1.18, descriptivos de los cuatro niveles de samadhi con objeto y el samadhi sin objeto. El presente sutra hace alusión a una de las dos formas generales de abordar estos samadhis. Este sutra es válido para pocas personas. La mayoría necesita seguir el segundo camino, al que se refiere el sutra siguiente. En otras palabras, si uno no llega a este mundo como un yogui videha o prakritilaya, lo adecuado es seguir el quíntuple camino mencionado en el sutra 1.20.


      SUTRA 1.20 

      shraddha virya smriti samadhi prajna purvakah itaresham

      Otros siguen sistemáticamente un camino quíntuple, que incluye: 1) tener certeza del camino, 2) dirigir la energía hacia las prácticas, 3) recordar reiteradamente el camino y el proceso de aquietar la mente, 4) entrenarse en la concentración profunda y 5) búsqueda del conocimiento real, a través del cual se logra el samadhi más elevado (asamprajnata samadhi).

      VOCABULARIO

      shraddha = fe incondicional, confianza, creencia, certeza

      virya = energía, fuerza de voluntad

      smriti = memoria, recuerdo intencional, estar alerta

      samadhi = absorción profunda en la meditación, éxtasis interno

      prajna = sabiduría, discernimiento, cognición superior

      purvakah = precedente, anterior, prerrequisito

      itaresham = de otras personas



      Descripción simple, directa

      Los cinco principios y prácticas de este sutra son un resumen simple y directo del compromiso personal necesario para seguir el camino de la Auto-realización. Es muy útil memorizarlos y reflexionar en ellos a menudo. Estas cinco orientaciones se emplean en conjunto con los ocho peldaños del Yoga, materia del sutra 2.28.


      Shraddha es tener fe respecto a ir en la dirección correcta. No es fe ciega en una organización, institución o maestro, sino un sentimiento interno de certeza en cuanto a estar yendo en el rumbo adecuado. Es posible no saber exactamente qué va a ir sucediendo en el camino, pero se tiene la intuición de ir caminando constantemente hacia la meta de la vida. La “fe” del Yoga no es una “fe ciega”, como es el caso en la mayoría de las religiones. La tradición oral del Yoga sugiere que el aspirante no “crea” en nada a priori, sino que pruebe las ideas en su propio laboratorio interno, por lo tanto la “fe” del Yoga se basa en la experiencia directa. Si alguien ha practicado tomar consciencia de la respiración y la respiración diafragmática, y eso le conduce a tener una mente quieta y silenciosa, esa experiencia directa es la base para que tenga fe en que si sigue practicando dicha respiración, logrará una experiencia similar de quietud y silencio.


      Virya es la energía positiva del ego que apoya la fe de ir en la dirección correcta. Esta energía de virya aporta la fuerza que respalda la sensación de saber qué hacer. Cuando uno actúa decididamente respecto a aquello que reconoce como el camino correcto, eso es virya. Si uno se siente débil o inseguro y no actúa suficientemente, eso proviene de la falta de virya. Virya es esa convicción que dice: “¡Puedo hacerlo! ¡Lo haré! ¡Tengo que hacerlo!


      Smriti consiste en cultivar constantemente la consciencia de estar recorriendo el camino, y de recordar los pasos a dar durante el mismo. No se trata de una actitud obsesiva sino más bien una suave pero persistente consciencia de la meta de la vida, de la fe que se tiene en el camino y de la decisión de hacer uso de la propia energía en el proceso. Smriti también es la práctica de estar alerta del proceso interno, de observarse tanto durante la meditación como durante la vida diaria.


      Samadhi se busca intensamente en sus distintas etapas ya descritas (1.17 -1.18). Implica el compromiso de adentrarse en los niveles o etapas de samadhi, usar las capacidades de la atención como herramientas para discriminar (2.26 -2.29) las diferentes formas de ignorancia (2.5), y recordar que este es un proceso de interiorización sistemática a través de niveles progresivamente sutiles de nuestro ser (3.6).


      Prajna es la sabiduría más elevada; proviene de la discriminación y se la busca asiduamente por medio de la introspección (2.26 -2.29) usando samadhi (3.4 -3.6), que como herramienta es similar al filo de una navaja. Las prácticas mencionadas en los capítulos 2 y 3 permiten experimentar numerosos niveles de sabiduría, que se dejan todos de lado con no-apego (3.38).



      Recuerdo constante

      Cultivar un constante recuerdo de estos cinco tipos de tareas y compromisos permite entender las prácticas puntuales en este simple contexto. Esto sirve de gran inspiración, en el sentido de persistir haciendo las prácticas sugeridas en los Yoga Sutras.


      SUTRA 1.21 

      tivra samvega asannah

      Quienes se dedican a sus prácticas con intenso ardor, resolución y una firme convicción, adquieren concentración y los frutos correspondientes, más rápidamente que aquellos que lo hacen con mediana o menor intensidad.


      VOCABULARIO

      tivra = más rápido, veloz

      samvega = impulso, fuerza, vigor, convicción, entusiasmo

      asannah = muy cerca, próximo, rápido


      Intensidad y ritmo de la práctica

      Para quienes avanzan rápidamente en sus prácticas y lo hacen con intensidad, los frutos de las mismas están muy próximos. Aquí hay dos dimensiones. Una se refiere a la velocidad con la que se avanza, y la otra es la intensidad o esfuerzo puesto en ello. Cada cual tiene tres categorías, es decir en total hay nueve niveles de práctica.


      Elige una de las nueve formas de práctica

      Hay algo muy práctico en relación a estos nueve niveles de práctica y es importante estar consciente de esto. Alguien puede pensar que tiene poco entrenamiento o poco tiempo, y por tanto no puede progresar. Sin embargo, a veces es como la historia de la carrera entre la tortuga y la liebre. Aunque esta última es más veloz, la tortuga es la que gana la carrera por su constante persistencia. Si te parece estar yendo por la vía más lenta, tu persistencia delicada y amorosa puede traerte grandes recompensas.


      Esta es una tabla resumen de los nueve niveles de práctica:



      Lo óptimo

      Para la mayoría de los que leen esta tabla, los niveles de práctica Escasa y Mediana son los más importantes, por lo atareado de sus vidas y los deberes que han de cumplir.


      Mucho tiempo para Practicar, pero poca Convicción

      Es muy fácil creer que la única forma de progresar es retirarse de la vida mundana, como puede haber hecho un monje que se va a una cueva de los Himalayas. Esto sencillamente no es verdad. Esa persona puede tener mucho tiempo disponible y estar al tanto de muchas prácticas. Sin embargo, si la convicción es escasa, poco progreso se consigue.


      Poco tiempo para Practicar, pero mucha Convicción

      Por el contrario, alguien con poco tiempo puede hacer escasa práctica, pero tener una convicción muy intensa. Esta posición es muy superior a fin de progresar en el camino hacia la iluminación. A la hora de realizar la práctica, el poco tiempo se contrapesa con la convicción y la sincera ejercitación de la meditación en acción.



      SUTRA 1.22 

      mridu madhya adhimatra tatah api visheshah

      Para quienes realizan mucha práctica y tienen profunda convicción (1.21) hay otras tres subdivisiones según el grado de ardor o entusiasmo con que se haga la práctica, pudiendo éste ser leve, mediano e intenso.


      VOCABULARIO

      mridu = leve, lento

      madhya = medio, mediano, regular

      adhimatra = intenso, fuerte

      tatah = de eso

      api = también

      visheshah = diferenciación, distinción


      Tres divisiones más

      Para aquellos que realizan una práctica intensiva y tienen una profunda convicción (casilla # 9 del cuadro anterior), existen tres divisiones más. Recordemos que en el sutra previo (1.21) se dijo que tal intensidad implicaba que el logro estaba próximo. Con esta nueva subdivisión, dicho logro también tiene tres niveles:


      • Para aquellos cuyo ardor es leve, el logro es inminente.
      • Para aquello cuyo ardor es mediano, el logro es más inminente aún.
      • Para aquellos cuyo ardor es intenso, el logro es absolutamente inminente.


      Todos pueden practicar

      Para la mayoría de personas que practican meditación yoga, estas divisiones les ayudan a tener claro que existen niveles de práctica y que todos pueden practicar. No se trata de que sólo los más ascéticos meditadores que viven en las cuevas lo consigan. Cada quien puede progresar a su propio paso de manera cómoda.

      26 nov. 2017

      El Yoga y la mujer - part. 3: Menopausia

      Por  Geeta Iyengar


      Veamos cuáles son las tres etapas importantes en la vida de una mujer desde su juventud, hasta la mediana edad y la vejez:


      Éstos son períodos de prueba y jalones de su vida. Veamos ahora de qué modo afectan estas funciones en cada etapa a su cuerpo y a su mente y si la práctica de las asanas y del pranayama pueden serle útiles.


      MENOPAUSIA 

      Entre los 40 y los 50 años, las mujeres experimentan trastornos en su ciclo menstrual. La menstruación se puede interrumpir sin más, volverse irregular o bien disminuir en cantidad. Todo esto son signos naturales de que las funciones reproductoras están tocando a su fin. Al igual que al principio de la menstruación se producen trastornos físicos, fisiológicos y psicológicos, en esta etapa la mujer tiene que enfrentarse de nuevo a los trastornos propios de la menopausia. Cuando los ovarios dejan de funcionar, las otras glándulas, concretamente la tiroides y las suprarrenales, se vuelven hiperactivas y se produce un desequilibrio hormonal. A raíz de ello, las mujeres tenemos sofocos, hipertensión, pesadez en los pechos, dolores de cabeza, insomnio, obesidad, etc. Debido a los cambios en los procesos fisiológicos y metabólicos y en los estados emocionales y psicológicos, la mujer tiene aprender a enfrentarse al nuevo problema mejorando su estabilidad física y mental.

      Puede haber trastornos emocionales, pérdida de la serenidad y el aplomo, que devendrán en arranques de mal genio, celos, depresión, miedo y ansiedad, todo ello a raíz de un sentimiento de haber dejado de ser mujer. Este es un período critico de adaptación. En esta etapa las prácticas de las asanas es muy beneficiosa, puesto que tranquiliza el sistema nervioso y aporta equilibrio.

      El yoga es un regalo para cuando nos hacemos mayores. La mujer que empieza a practicar yoga en sus años de senectud, no solo consigue salud y felicidad, sino también una mente renovada, puesto que el yoga ofrece una visión optimista de la vida y de un futuro más feliz, en lugar de pensar en el pasado sobre el que se cierne ya la oscuridad. La soledad y el nerviosismo, que crean tristeza y pesar, se destruyen mediante el yoga a medida que empieza una nueva vida. Por consiguiente, nunca es demasiado tarde para empezar. Si se empieza a practicar cuando se es mayor se produce un renacer que ayuda a enfrentarse a la muerte felizmente, con tranquilidad y valor.

      Nadie está exento de practicar yoga y no hay excusas para no hacerlo. Hasta que punto es útil el yoga sólo se puede comprender mediante su práctica.

      Indicaciones especiales

      Las siguientes asana relajan los nervios: 
      Prasarita Padottanasana, Uttanasana, Adho Mukha Svanasana, Janu Sisasana, Paschimottanasana, Supta Virasana, Matsyasana, Salamba Sirsasana, Salamba Sarvangasana, Halasana, Setu Bandha Sarvangasana, Dwi Pada Viparita Dandasana.

      Maha Mudra, Sanmukhi Mudra, Savasana.

      Ujjai Pranayama, Viloma Pranayama, Surya Bhedana Pranayama.

      Para corregir el funcionamiento del sistema endocrino, son muy útiles las asanas invertidas y las asanas de torsión.
      Maha Mudra, Sanmukhi Mudra, Savasana.
      Ujjai Pranayama, Viloma Pranayama, Surya Bhedana Pranayama.

      Para mantener la mente en calma se han de practicar asanas relajantes, como las siguientes: 
      Parvottanasana, Prasarita Padottanasana, Padangusthasana, Uttanasana, Adho Mukha Svanasana, Janu Sirsasana, Ardha Baddha Padma Paschimottanasana, Triag Mukhaipada Paschimottanasana, Marichyasana, Paschimottanasana.

      Siempre que nuestro estado sea normal durante la menopausia, se pueden practicar todas las asanas y pranayamas.


      Fuente: "Yoga, a gem for women" - Geeta S. Iyengar.


      Geeta Iyengar jovencita
       
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